SOLRISA
El interior del gran hotel Le Mansion en el antiguo metropolitano de Paris era una maravilla. La luz del sol entraba por ventanas decoradas por el cielo. El corredor era el área común a las diferentes salas para reuniones y conferencias. Las parades foradas con una madera fina y bien cuidadas. Cada sala fina y magnífica en su carácter. Estaba asistiendo una conferencia sobre la literatura Chicana. Andaba muy impresionado con el hotel y su clientela. No sé cuantas veces le dí gracias a Dios por la oportunidad de asistir y conocer este gran país y histórica ciudad.
En el último día de la conferencia, estaba parado en el fondo del cuarto, escuchando las despedidas cuando algo maravilloso ocurrió. Estaba yo enseguida de la puerta cuando la puerta abre y entra un bella mujer desnuda. Su pielo largo y castaño, su senos deliciosos. Parecia de una edad de entre 33 a 42 de edad. Andaba con una confianza y gracia que me pareció como una angel. Se parado en la puerta por un momento como si buscaba a alguien. Nuestros ojos hicieron contacto y me dio una sonrisa. Su ojos eran claros, fragil y inolvidables. Su sonrisa era llena de pasión y cariño. En en un instante se desperació. Sale pronto por la puerta y la ví andando gloriosamente por el corredor, causando un efecto tremendo por todo el hotel.
En un instante se desapareció, y toda la clientela hablando de la inexplicable y gloriosa aparencia de la bella mujer.
Fui entonces a mi cuarto en el quinto piso pare prepararme para el viaje de regreso a mi país. Me acoste encima de la cama por un momento recordando el placer de la mujer. Su ojos, su pielo, su rostro bello. Soñaba de tocarla, besar esos labios ternos, ver en esos ojos misterios, extrañando su voz, su presencia. quién era? era un ilusión?
Llegue el aeropuerto y sube el avión. Después de asender el avión, me recargue mi asiento y cierre mi ojos, y era entonces que note la fragancia delicada. Mi mente buscaba mis archivos mentales para recordar dónde había conocido esta fragancia antes. De pronto me levante, y me pare para ver el pasajero de atras de mí. La mujer se quita sus anteojos de sol y me da esa famosa e inolvidable sonrisa y esos ojos claros.